jueves, 3 de enero de 2013

miércoles, 2 de enero de 2013


Ultima tontería

Congreso AECOC 2012 resumen en páginas centrales
BELEN FRAU “EL CONCEPTO DE PRODUCTO PRECIO A MUERTO. AHORA TENEMOS QUE CONECTAR Y TENER UN VINCULO EMOCIONAL CON EL CLIENTE”
Y hasta ahora qué?, es que ella solo vendía por precio?, creo que cualquier sabemos que siempre hay alguien más barato , más rápido, mas, mas, pero que los negocios se hacen con personas y las personas tienen preferencias, tendencias , comodidades etc. ,etc.
Que pasa que como han creado IKEA Family ahora venden por la EMOCION, estos venden porque tienen diseño y precio, y además es un sistema que funciona.
XAVIER ORRIOLS – PEPSICO “ EL  PODER DE LA MARCA HOY SE HA MOVIDO. EL FUTURO DE LAS MARCAS NO VA A ESTAR EN MANOS DE LA INDUSTRIA O LA DISTRIBUCION, SINO DEL CONSUMIDOR”
Y se queda tan ancho el tío, esto que es un mensaje a la distribución para que compre marca, es que antes el consumidor era idiota, es que ahora no influyen cosas como la cercanía, disponibilidad, el precio que pone mercadona a Hacendado y el diferencial que aplica a otras marcas, es que los problemas económicos y de ajuste de la crisis han desaparecido. 
Menos mal que siempre hay alguien sensato, seguro que lo miran por encima del hombro
RICARDO CURRAS – DIA “EFICIENCIA ES RIGOR, PERO FUNDAMENTALMENTE ES HACER MAS CON MENOS”
Aumentando ventas , aumentando valor en bolsa y beneficios , y sin palabritas grandilocuentes.
Os acordáis la época aquella que en expansión ponían las acciones del Ibex en una diana y a un mono tirando dardos y las comparaban, con la previsión de los expertos en ganancias a final de año.
Pues bien siempre gano el mono.
Ahora si pones en una diana, “creación de valor, responsabilidad, sociedad, accionista, emoción, ética, marca, sentimiento, generación, unidad, trabajo en equipo, interdisciplinar etc., seguro que el mono saca una frase mejor.
FELIZ 2013

jueves, 20 de diciembre de 2012


FORMULAS QUE ESPANTAN A SU MEJOR EMPLEADO

Algunas organizaciones son un paradigma de cómo se puede machacar a los profesionales excelentes. La inconsciencia, el cambio de rumbo constante, el reinado de las apariencias y la tolerancia a la mediocridad son meteduras de pata que ahuyentan a los más capaces.


Probablemente en su empresa habrá empleados primadonna de gran valor-que brillan con luz propia, pero que también crean conflictos insoportables y un clima laboral toxico- y también profesionales excelentes de los que no conviene prescindir y que apenas causan problemas.
Las organizaciones que deciden despedir a los empleados valiosos que son un motor creativo pero que generan escándalo o van contra sus principios y valor no solo no se resienten ni ponen en riesgo su marca, sino que suelen salir reforzadas y ganan credibilidad.
Pero en el caso de los más capaces –los que son necesarios y no provocan conflictos- lo más sensato es tratar de fidelizarlos, incluso si esos empleados valiosos resultan muy caros para la organización. Da cierto reparo desprenderse de ellos por miedo a que eso resulte aun más perjudicial para la compañía.
Por supuesto, actuar como si se fuese imprescindible es un mal extendido que se debe a la creencia de que los demás nunca van a hacer las cosas igual de bien. Una desmedida autoestima favorece esta fantasía, que suele dejar en ridículo a quien la experimenta. Ante los primeros tics de conductas así, la empresa debería tomar medidas evitando las situaciones que dependan de una solo persona.
En todo caso, la organización debe hacer todo lo posible para que los profesionales de alto desempeño quieran seguir, crean en el proyecto y estén comprometidos
Algunas compañías son  incapaces de entender esto. Son ejemplos poco edificantes de cómo se puede machacar a los buenos empleados y generan formulas magistrales para que los mejores  quieran irse. Se trata de modelos en los que chirria cualquier elemento distorsionante que aporte valor y genere debate; en los que la tendencia es confundir el compromiso con la identificación con la compañía.

  •      La razón numero uno por la que los empleados más valiosos abandonan una organización es el alto grado de tolerancia de esta a la mediocricidad. Se trata de entornos laborales en los que se tiende a promocionar al incompetente,  uno de los grandes pecados espantatalento en ciertas compañías es “promocionar a las personas con peor rendimiento para quitárselas de encima, y quedarse con los que suelen sacar las castañas del fuego. Para esto no sirven ni las actuales evaluaciones del desempeño”. En estas organizaciones se tiende a dar más responsabilidad a quienes trabajan mejor: al final se cargan de trabajo, y los que se escaquean viven cómodamente.
  •      No es extraño que los buenos profesionales quieran huir de aquellos ecosistemas laborales en los que prosperan los parásitos emocionales que encuentran una forma de vivir tranquilos, sin trabajar o , mejor dicho, trabajando en agradar a sus jefes, aparentando estar en el lugar adecuado en el momento preciso y con una habilidad extraordinaria para esquivar tareas y funciones delicadas y expuestas.
  •      En este caldo de cultivo para la mediocridad suele ser fácil lo que a uno le place para quedar bien y salir de un apuro, sin pensar en es factible, realista o encaja. También implica romper promesas por insignificantes que puedan parecerle a quien las incumple.
  •     Los sistemas de calidad y estandarización de procesos ponen un nivel medio que suele ser el comportamiento esperado. “se trata de un incentivo negativo para aquellos que tienen un alto desempeño y capacidades superiores. Les invita a comportarse como la media, y esto va en contra excelentes”
  •    También es un error sobre valorar a los calientasillas: esto es propio de ciertas organizaciones y determinados entornos laborales que permiten ser improductivos y que hace que prosperen aquellos que se empeñan en quedarse hasta el final, porque creen que así  son mejores profesionales. La presencia no tiene que ver con la profesionalidad. Se nos mira por eficiencia, no por estar” simplemente. Los mejores profesionales huyen de este tipo de organizaciones.
  •    Los más capaces también aborrecen aquellas organizaciones en las que es más importante decir lo que se hace que hacerlo: se pone en copia de correos electrónicos a todo y se valora solo a quienes hablan y aparentan mucho, y se dedican solo a venderse.
  •    Los sistemas de promoción, retos y carrera profesional tienen asimismo un impacto negativo si no se gestionan adecuadamente. “A veces las expectativas de la gente van más deprisa que las oportunidades que ofrecen las compañías”.
  •    Por lo que se refiere a las oportunidades y al desarrollo profesional, es necesario modelos de formación genéricos que discriminan el talento de las personas.
  •      En fin que otra cosas que aprendi de mi ex-jefe, era que el decía que había que tratar a todos igual, mentira hay que tratar igual a los que son iguales , sino la aparente justicia crea operaciones mediocres y sin talento, eso si igualitarias por lo malo

jueves, 13 de diciembre de 2012


INTERESES ESPUREOS

Estoy harto de intereses espureos, en todos los aspectos de la vida, algo falla en nuestro sistema.
Primer ejemplo, en mi sector una empresa muy importante esta estos dos últimos meses, vendiendo por debajo de sus márgenes habituales, estoy seguro que hay alguien que tiene que cumplir un objetivo de toneladas, para cobrar su bonus y le importa un carajo la rentabilidad de su empresa o la cuenta de resultados, ni que decir tiene el mercado y/ o el sector.
Otro ejemplo, huelga, jueces, médicos, funcionarios, ni defienden la justicia, ni la sanidad gratuita (que por cierto lo sigue siendo), ni el derecho a la justicia “pa los pobres” ( cuantos de vosotros habéis tenido un pleito? Y cuantos habéis recurrido?).
Es simple y llanamente por sus intereses, sueldos, prebendas, tan inaceptables e indecentes que ni siquiera se atreven a declararlos y decirlos en publico.
Yo tengo un amigo que en el ámbito de la empresa , siempre me ha dicho, estamos para dar explicaciones y si algo no lo puedes explicar no lo hagas.
Y donde alcanza extremos inaceptables es en política, empezando porque todos entienden que oposición  es oponerse y no dar su visión, intentar colaborar y mejorar las leyes , intentando que abarquen y satisfagan a la mayor parte de la sociedad.
Ni que decir de MAS, critica para encubrir su incapacidad y mediocridad pero acude al fondo español, como si además se lo debieran, y hoy se atreven a decir que no cumplirán la ley, porque no les gusta.
Por dios que los fusilen al amanecer o al menos que les obliguen, con la fuerza de la ley y dentro de la legalidad a cumplirla, pero que no se deje nadie intimidar que en cuanto no eres “progre” eres un fascista y la puta corrección política esta llevando este país a la mierda, las cosas son como son y punto.
Que en ESPAÑA , si eres hombre, heterosexual, fumas y de derechas es mucho mejor que te exilies, si además no pierdes el tiempo en decir españoles, españolas, te cagas y como te gusten los toros olvídate apestado total.

Lo ultimo es el PSOE del tonto , observador de nubes, presento una ley que se aprueba ahora y el PSOE del portavoz de los Gal, va y se opone, si con dos cojones.
Y que decir de todos los tontos del haba, incluyendo tertulianos que su merito es ser amigo de alguien y leer un rato antes los últimos comentarios en internet, criticando a Rajoy, por no pedir el rescate y por pedirlo, si lo pide mal, sino lo pide que a que espera, pues yo os lo diré ineptos:
·         Primero a estar seguro que se lo darán ( leer las declaraciones de Merkel y su segundo)
·         Segundo a saber las condiciones que nos impondrían de forma clara
·         Tercero a saber las ventajas de forma mucho mas clara, a que nivel bajara la prima de riesgo, por que si no nos aseguran 200, es mejor no pedirlo o alguno de vosotros pediría un préstamo, sin saber , el tipo de interés y si lo vas a poder devolver , QUE TONTERIA SI LA MAYORIA YA LO HABEIS HECHO, pero claro no sabíais lo que firmabais , yo no entendía, soy analfabeto , el interés de las preferentes lo entendía , los riesgos no, el 10% comprando sellos estaba clara, perder mi dinero eso no
·         Por Dios , yo he comprado deuda catalana, por el tipo de interés y lo he hecho a un año, porque no me fio de ellos, puede salir bien o mal pero era mi decisión, invierto en bolsa porque lo entiendo , no me apalanco porque carezco de suficientes conocimientos y así.
El que le eche siempre la culpa a los demás esta Jodido, el que sepa que es responsable de sus actos puede aprender y mejorar

miércoles, 5 de diciembre de 2012


Muchas personas se sienten frustradas al darse cuenta que gastan demasiado tiempo preocupándose por cosas que pueden resultar irrelevantes. Estas preocupaciones pueden impactar en todos los niveles de la vida: personal, profesional o familiar.
 
Gastar demasiado tiempo y demasiadas energías en preocupaciones inútiles puede interrumpir otros aspectos de la vida. Por esta razón es necesario identificar cuáles son las preocupaciones que no valen la pena y liberarse de ellas. A continuación, algunas de las más comunes:
 
Las expectativas de los demás
La familia, los amigos, la pareja o la sociedad en general suelen hacerse expectativas acerca de cada uno de nosotros. Esto produce cierta angustia y preocupación en las personas. Sin embargo, de lo que se trata es de hacernos responsables de nuestra propia vida y comprender que, sin importar las expectativas que otros tengan, quienes disfrutaremos o padeceremos nuestras decisiones seremos nosotros. Es bueno tomar en cuentan la opinión de los demás, pero sin tomarlas como lo que debemos hacer.
 
Número de contactos en redes sociales
El papel de las redes sociales en la vida cotidiana se vuelve cada día más importante, incluso el número de contactos en Facebook o Twitter se convierte en parámetros de popularidad. Muchos de los usuarios de estas redes sociales se preocupan más por tener el mayor número de contactos, amigos o seguidores virtuales como si esto fuera un indicador de éxito personal.
 
El peso
Vivimos en sociedades que categorizan a las personas de acuerdo a su apariencia y el peso es un elemento de calificación y clasificación muy importante. Esto no quiere decir que uno debe olvidar su salud y abandonarse a la obesidad, lo que se trata de decir es que la preocupación por el peso debe responder, precisamente, a motivos de salud y no a presiones sociales.
 
La edad
La preocupación por el paso del tiempo es algo muy común. Todos envejecemos, sin embargo, muchos ven el envejecimiento como un problema que hay que solucionar. Esto también puede deberse a que al paso de los años la gente tiende a hacer un recuento de sus logros y fracasos, lo que puede generar frustración en lugar de una sensación de aliento para mejorar lo que aun se puede mejorar.
 
El estilo de vida de otros
Es cierto que algunas personas llevan un estilo de vida admirable y hasta envidiable. No obstante, preocuparnos más por cómo viven los demás que por cómo vivimos nosotros no dejará nada bueno.
 
Encajar con los demás
Cada cabeza es un mundo y cada quien tiene su personalidad. Muchas personas pueden coincidir en gustos musicales, deportivos, de moda, entre otros, lo que les hace sentir parte de un grupo. Si tú no compartes los mismos gustos que los demás no tienes por qué fingir que sí. Escucha la música que te gusta, acude a los lugares que te llamen la atención y viste como quieras. Si a alguien le incomoda, ese será su problema, no el tuyo.
 
Perfección
Una buena cantidad de personas se preocupa demasiado por hacer todo a la perfección y se frustran cuando no lo logran. Nadie es perfecto, equivocarse es normal. Si no eres un neurocirujano o no realizas actividades donde tu integridad o la de los demás estén en riesgo, no tiene nada grave equivocarse de vez en cuando.
 
Cosas incontrolables
Si no está en tus manos solucionar un problema, no lo hagas tuyo. No tienes por qué preocuparte de cosas que tú mismo no puedes controlar.
 
Recuerda que hay cosas más importantes en tu vida, cosas a las que debes atender y en las que debes concentrar todas tus energías. Si logras liberarte de preocupaciones inútiles conseguirás sentir una carga menor y mejorarás en todos los aspectos de tu vida.

lunes, 29 de octubre de 2012


¿NOS QUITAMOS EL CHUPETE?

Es un ruido casi ensordecedor. Es como si millones de bebes se hubieran puesto de acuerdo para llorar a pulmón en el mismo sitio al mismo tiempo. Pero, al prestar atención, nos damos cuenta que el ruido no provienen de pequeños vástagos que expresan su malestar, o sus ganas de amamantar, a través de sonoros sollozos. No. El ruido proviene de las millones de quejas que los adultos nos transmitimos. Quejas por la situación económica, la crisis, la falta de liderazgo político, el desempleo. Quejas que suenan como sollozos de bebes desamparados.
No niego que las quejas tengan un breve efecto terapéutico. Son, por supuesto, una vía de escape. Un consuelo. Es humano expresar nuestra disconformidad con lo que esta pasando. A alguien, claro, hay que echarle la culpa. Siempre es mas cómodo buscar un culpable que trabajar en la solución. Lo entiendo. A mí también me pasa. Pero tenemos que valorar cuanto mal hace dar vía libre a las quejas y el efecto debilitador que tiene la energía de las personas y las organizaciones.
Para manejar los sollozos (las quejas) nos hemos acostumbrado a poner chupetes imaginarios. Un chupete es algo que no soluciona nada pero sirve de consuelo. Los chupetes que ponemos los gestores de personas en las organizaciones son el consuelo continuo a través de las palabras. Siempre que alguien se queja de la situación, de lo duro que esta todo, se le da la razón. Participamos del desconsuelo. Nos quejamos también nosotros. Es normal que utilicemos el chupete de la comprensión. También nosotros lo necesitamos, al fin y al cabo.
Además, la queja tiene una mortífera hermana mayor: la excusa. Y son dos hermanas que van siempre de la mano. La excusa se convierte, si se le permite, en el mayor agente corrosivo de la eficiencia organizativa. Las excusas agreden las buenas prácticas empresariales. Una excusa es un pasaporte para no pensar más y mejor.
Pero quizá ya va siendo hora de que empecemos a quitarnos los chupetes. Si el bebe tiene hambre, hay que buscar sustento entre todos. El chupete no da de comer. El trabajo duro e imaginativo, si. Continuar con la dinámica de la queja no nos permite centrar la energía disponible en la búsqueda de nuevas opciones, de nuevos retos. Quitémonos, pues, los chupetes. No deberíamos permitirnos, ni permitir a los demás, de ahora en adelante, perder el tiempo en expresar quejas y lamentos. Elimine usted los lamentos en su equipo. No se trata de menospreciar la gravedad de la crisis. Es exactamente lo contrario: como la crisis es seria, no perdamos tiempo en depresivas actitudes. Dejemos de convencernos de que hay muchos motivos para la inacción. Invirtamos nuestro tiempo para revivir el compromiso que tenemos con la vida, con los negocios y con los clientes. No nos aburramos a nosotros mismos, y menos la gente qué tenemos a nuestro alrededor, con nuestras quejas y lamentos.
¿Cómo? Simplemente, comunique su decisión de no permitirlas y sea congruente con esta decisión. No emplee tiempo ni en hacerlas, ni en escucharlas. Concentre esa energía en buscar nuevos modos de generar negocios, de mejorar la situación. Crezcamos, pensemos, actuemos y sintamos como adultos. Vamos a quitarnos los chupetes, que alivian pero no solucionan ningún problema. Los chupetes son para gente chica. Nosotros somos grandes. Demostrémoslo.

martes, 16 de octubre de 2012


COMO INVENTAR LA REALIDAD

He encontrado este articulo que me parece muy interesante de cómo la gente justifica sus intereses con números , que a primera vista parecen objetivos, es una versión técnica de nuestro “ si tu te comes un pollo y yo ninguno” estadísticamente hemos comido medio pollo cada uno, pero la realidad disiente VERDAD?
El psicólogo y Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman cuenta en su reciente libro Pensar rápido, pensar despacio e un estudio sobre la distribución geográfica del cáncer de riñón entre los más de 3.000 condados de Estados Unidos mostro que los porcentajes más bajos de ciudadanos que lo padecían se daban en condados rurales poco poblados del Oeste, Medio Oeste y Sur de los Estados Unidos, de esos –añade con picaría- que votan mayoritariamente al Partido Republicano.
Como no es concebible que esa preferencia política proteja contra la enfermedad, lo más natural es atribuir el resultado a otra razón : la vida rural, sana, sin contaminación y con una dieta rica en alimentos naturales, reduce el riesgo de cáncer.
Pero el estudio mostro que la incidencia más alta del cáncer de riñón se daba también… ¡en condados rurales poco poblados del Oeste, Medio Oeste y sur de los Estados Unidos! Si hubiéramos oído primero este resultado ¿no lo habríamos atribuido a la pobreza de los condados rurales, a la lejanía de grandes hospitales y a las grasas de la dieta rural?
Ley de los pequeños números
Como explica Howard Wainer –el estadístico de quien Kahneman toma el caso- las llamativas diferencias en a incidencia del cáncer entre condados obedecen al azar: son una ilusión estadística, un “artefacto” creado por el cálculo de la media  la escasa población de esos condados rurales.
En efecto, si en Estados Unidos se dan en promedio 5 casos de cáncer de riñón por cada 100.000 habitantes, la “ley de los grandes números” hará que la incidencia de la enfermedad este muy próxima a ese valor en los condados muy poblados. Pero en los que tengan poca población, ese promedio oscilara mucho, pues la variabilidad (desviación estándar) de la media aritmética de la variable analizada –en nuestro caso, el número de casos de cáncer de riñón por habitante- guarda una relación inversa con el tamaño de la muestra usada para calcularla (o, para ser exactos, de su raíz cuadrada).
Wainer señala que la fundación Gates ignoro esa relación inversa –conocida como Ley De Moivre- cuando en los 90 dedico muchos millones de dólares a fomentar las escuelas pequeñas, a la vista de un elevado porcentaje de las escuelas con mejores resultados académicos tenían pocos alumnos. Pero abandonaron la idea cuando advirtieron que ese fenómeno estadístico podía obedecer al azar: también las escuelas pequeñas estaban sobre representadas entre as que obtenían los peores resultados.
La falacia del hecho aislado
Kahneman ilustra con el error estadístico descrito por Wainer una tendencia espontanea de nuestra mente: buscarle a todo una explicación causal –incluso a fenómenos fruto del azar- y sacar conclusiones generales y relatos coherentes partiendo de casos concretos, aunque no sean representativos.
El historiador americano David Hackett Fischer bautizo ese error como falacia del “hecho aislado” (lonely fact). Cita como ejemplo la conclusión equivocada a la que llego el antropólogo francés Pierre Boulle, cuando, tras descubrir en 1908 en Chapelle-aux-Saints los restos de un Neandertal, atribuyo a ese homínido un caminar poco erguido, más cercano al de los simios que al humano, ¡sin reparar en que su “viejo de la Chapelle” padecía artritis.
El poder de las imágenes
El problema de la representatividad y generalidad que atribuimos, de forma espontanea, a los hechos aislados que percibimos se manifiesta con especial fuerza en los medios de comunicación, pues, como destaco en su célebre “public Opinión”(1922) el gran pensador y escritor americano Walter Lippman, “lo que un hombre hace no se basa en conocimiento directo y cierto, si no en imágenes que ha construido  o le han dado. Si su atlas le dice que el mundo es plano, no se acercara navegando a lo que cree es el confin de nuestro planeta, por temor a caer”.
Lo constate a principios de los 80 durante mi primera estancia en Estados Unidos, cuando las escasas noticias sobre España en la prensa americana solían referirse, casi sin excepción, a atentados de ETA y algunos amigos me confesaban que les daba miedo viajar a España por temor a ser víctimas de una bomba. Dos décadas después, yo mismo padecí una confusión parecida cuando, como Vicepresidente de Finanzas en el Banco Mundial, mantuve un viaje a Yakarta, sobreponiéndome, por pundonor y espíritu del deber, al miedo que me producían las noticias de la prensa americana sobre violentos incidentes en la capital indonesia, alborotos que, como me habían avisado del Banco, pude comprobar al llegar que eran de escasa entidad y muy localizados.
La cuestión de la capacidad de las imágenes para influir sobre la percepción de la realidad cobro plena actualidad la semana pasada cuando, coincidiendo con la visita a Nueva York del presidente Rajoy y del Rey Juan Carlos, The New York times publico un amplio reportaje con escenas de miseria, problemas económicos y manifestaciones contra el Gobierno captadas por el fotógrafo Samuel Aranda, y llevo a su portada la fotografía que ilustra esta crónica.
Como explico Javier Valenzuela el jueves pasado en las páginas de El País, el reportaje no fue fruto de una conspiración ni de una conjura, sino de la lógica inherente al periodismo, cuya misión, “no es dar parte de la cotidianidad, sino contar lo que es nuevo y relevante”. Pero creo que también acero el presidente Rajoy cuando en un acto público en Nueva York manifestó:
“Permítanme que haga un reconocimiento a la mayoría de españoles que se manifiesta, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ve pero están ahí”.
“La prensa es como el rayo de una linterna que se mueve sin cesar y saca de la oscuridad u suceso tras otro”, escribió Lippman. “ Las noticias y la verdad no son lo mismo, y deben distinguirse” . Nuestra mente, por desgracia, no solo tiende a identificarlas, sino que, como enseña Kahneman, tiende a deducir verdaderas generales de artefactos nacidos del azar.
Por eso, cuando los medios eligen sus encuadres no iluminan: construyen su realidad.